Tras unas pequeñas vacaciones, Blanca Urgell ha vuelto a ocupar su despacho en Lakua para preparar el curso político. Sigue diciendo que todavía es pronto, no desvela nuevos proyectos y confiesa rotunda que entre sus prioridades no está ni el Guggenheim Urdaibai ni el nuevo San Mamés
Ha pasado un cuarto de siglo, y la historia del carbonero que vivió fiel a sus principios sigue emocionando a quien la ve, a quien la recuerda. Y que cumpla muchos más.