
Aintzane Ezenarro, junto a la sede de Aralar en Donostia.Foto: javi colmenero
DONOSTIA. A intzane Ezenarro tiene un sentido de la responsabilidad y un nivel de autoexigencia en lo político, envidiable para cualquier partido. En ésta, su segunda legislatura, no está sola como en la anterior, cuenta con el apoyo de sus tres compañeros de grupo, pero lejos de relajarse -lo de dormirse en los laureles no es lo suyo-, ya adelanta rotunda que en julio no cogerá vacaciones "ni un sólo día". Pese a no haber sesiones de control parlamentario al Gobierno de López en este periodo inhábil, asegura que Aralar no bajará la guardia. Se apresura a enumerar una batería de propuestas e interpelaciones que su grupo tiene en cartera y confiesa que ser la cuarta fuerza en el Parlamento Vasco además de suponer más recursos, también supone "mayor responsabilidad". Precisamente, la "falta de responsabilidad", de "credibilidad" y de "concreción" son sus principales reproches al lehendakari López, cuyos latiguillos "ya veremos", "se necesita tiempo" le enervan. De ahí las pocas expectativas que tiene de que la reunión de hoy con el lehendakari, a la que acudirá con Patxi Zabaleta, dé frutos.
¿Qué balance hace de estos dos primeros meses del Gobierno de López?
Lo habitual es dar cien días de margen para valorar la acción del gobierno, pero lo cierto es que el nuevo lehendakari lleva dos meses gobernando y seguimos sin saber lo que quiere hacer. Con la excusa de que es un gobierno monocolor, no olvidemos en minoría, se nos presenta un programa electoral como plan de gobierno sin definición y sin un calendario legislativo. Es la primera vez que no se presenta un programa de gobierno. Este Ejecutivo no concreta nada, hay una inacción preocupante.
¿Cree que el lehendakari no está a la altura de las circunstancias?
No sé lo que hay detrás de esta falta de concreción e inacción. Pero lo que no puede ser es que en materia de diálogo político un lehendakari no tenga su propia propuesta y responda que "necesita tiempo". Por no hablar de la crisis, porque a día de hoy no ha habido ninguna respuesta anticrisis que sea propia del nuevo Gobierno. Nos enteramos por los medios de que se ha puesto en marcha una mesa de diálogo social, con la que podemos estar de acuerdo o tener nuestros recelos, pero no sabemos, por ejemplo, si ese diálogo social tiene plazos, cuándo se tomarán decisiones. Se calcula que en septiembre nos podemos encontrar con la primera oleada de personas que han agotado su paro. ¿Qué va a hacer el Gobierno? Solicitamos mayor concreción y una acción de gobierno urgente. Está bien hablar con todos, pero hay que pasar a la acción.
¿A qué atribuye esta parálisis?
Es evidente que les está costando situarse. Por otro lado, las doce páginas genéricas del pacto con el PP explican esta falta de concreción deliberada por parte del Gobierno. En el PSE son conscientes de que tendrán problemas si llegan a la letra pequeña de ese pacto. Y eso ya se ha demostrado con el anuncio de Celaá de mantener el modelo A. Los socialistas no quieren enfadar al PP. Necesitan su apoyo para sacar los Presupuestos adelante, que es su primera prueba de fuego.
¿Y al PNV le ve ya situado en la oposición?
Después de una primera pataleta, creo que ya han asumido que están en la oposición. Tendrán que acostumbrarse a lo que otros ya llevan muchos años. Lo que todavía no han definido es qué línea van a adoptar en torno al debate político. La referencia que tenemos del PNV a día de hoy es el discurso de Ibarretxe en el Pleno de investidura.
El 61% de los vascos rechaza el acuerdo PSE-PP, según el último Euskobarómetro. ¿Cómo vería Aralar un pacto PSE-PNV?
No lo veo. Tampoco me gusta hacer conjeturas, creo que se habla demasiado de lo que va a pasar en otoño, en enero... La gente quiere respuestas hoy. En cualquier caso, nosotros ya dijimos que el acuerdo PSE-PP era la peor de las hipótesis. Y Aralar nunca ha sido partidario de cuanto peor, mejor. El sentido común nos lleva al entendimiento entre el PNV y el PSE.
Garoña 2013. ¿Qué le sugiere?
En primer lugar, que López no ha cumplido su compromiso electoral, ni la propuesta parlamentaria que apoyó el PSE de cerrar la central en 2011. Desde Aralar ya le hemos preguntado si no piensa defender los intereses de este país y cumplir lo que aprobó, con el respaldo del PSE, el Parlamento Vasco. Me pregunto si ésta es la sintonía de la que hablaban hace unos días López y Zapatero. Si el lehendakari fuera abertzale, habría criticado ya la decisión de Garoña, porque la defensa de nuestros objetivos empieza y acaba aquí, no nos debemos a nadie. Estas cosas son las que demuestran realmente si un lehendakari es lehendakari o es delegado del Gobierno.
¿Sigue teniendo Aralar la misma disposición que hace dos meses a alcanzar acuerdos con el PSE?
No vamos a cerrar la puerta a los acuerdos, pero siempre que éstos sean de contenido. En sus primeros pasos, Patxi López no está manteniendo su palabra. Vemos un claro déficit de legitimidad y credibilidad, pero tampoco iremos al no por el no. Lo que sí nos preocupa es que un Gobierno que se define de izquierdas esté rechazando propuestas de izquierdas planteadas por Aralar.
¿También tienen la puerta abierta a negociar los Presupuestos?
Las posibilidades de que Aralar apoye las Cuentas del Gobierno con el respaldo del PP, son muy escasas, por no decir nulas.
Aralar fue tajante en la Comisión de Derechos Humanos. ¿Cree que las últimas declaraciones de Maixabel Lasa sobre la necesidad de atender a todas las víctimas supondrá una rectificación de Mari Mar Blanco?
Ya lo dijimos en su día. No vamos a admitir ningún veto en el Parlamento, porque el sufrimiento de este país es plural. Mari Mar Blanco es una recién llegada y no conoce la trayectoria y el trabajo que hemos hecho el resto en los últimos años. No es casualidad el discurso de Maixabel Lasa, que por cierto nos pareció muy positivo e integrador, y sabemos que tendrá problemas para llevarlo a cabo. Pero yo lo que tengo claro es que los años no pasan en balde. No partimos de cero. Y la mayoría del arco parlamentario nos dio la razón en nuestras críticas a Blanco.
¿Aralar planteará alguna propuesta para garantizar las ayudas a los familiares de los presos?
Cuando llegue el debate presupuestario, veremos que el Gobierno de López no incluye esta partida. Presentaremos una enmienda.
El nuevo consejero de Interior está muy empeñado en la deslegitimación de la violencia. ¿Cómo ve Aralar la eliminación de carteles de los presos y pintadas en los pueblos?
Es un tema complejo. Yo puedo entender que hay cargas de sufrimiento distintas y que ciertos símbolos que para unos son formas de recordar a sus allegados y su propio sufrimiento puede generar desazón en la otra parte. Creo que hay que intentar hacer compatibles estas dos cosas, que cada uno pueda recordar a los suyos, pero sin herir a otros. Una cosa es que tengas la foto de tu familiar preso en tu bar o en tu balcón y otra que haya pintadas amenazantes, hirientes o que enaltecen la violencia.
Al hilo de estas delicadas cuestiones, ¿cómo valora Aralar la actitud del lehendakari López durante la manifestación contra el último atentado de ETA en Bilbao?
En primer lugar, nuestra condena y solidaridad ante el último atentado. Pensar que ha habido una persona que se ha quemado viva chillando nos tendría que hacer pensar a todos. Dicho esto, lo que es inaceptable, además del uso protagonista y egocéntrico que hizo el lehendakari López de la manifestación, es el mensaje que trasladó, que no es propio de un lehendakari. Un lehenakari, en una situación de tensión social enorme como la vivida, lo que tiene que hacer es mandar mensajes de sosiego, tranquilidad, de contundencia, pero con otro tono y no arengar a las masas. A mí me pareció horrible, porque, estamos condenados a convivir y ese tipo de discursos no ayudan. En definitiva, estamos de acuerdo en la condena, pero no en la forma en que debemos terminar con la violencia.
¿Aralar estaría dispuesta a sentarse en la mesa de diálogo a la que se está apelando en los últimos días?
Patxi López no va a poner en marcha esa mesa de diálogo. En cualquier caso, Aralar no entrará en esto, porque nos oponemos al esquema de derrota militar de ETA, que no sólo no nos acerca a una paz duradera, sino que además puede profundizar un problema social de convivencia. Creemos en una paz sin vencedores ni vencidos socialmente hablando y creemos que una paz duradera requiere de un final dialogado y acordado, para evitar alimentar más odio y más revanchismo.
¿Teme que las aspiraciones soberanistas queden en 'stand by' hasta que haya un lehendakari abertzale?
Pienso que Lizarra supuso un punto de inflexión importante en esta materia. Más allá de quién gobierne aquí, creo que la cuestión vasca hay que llevarla fuera, a Europa. Pero para ello, es necesario unir fuerzas y tener una carta de reivindicación intachable. No puede ser que se vincule las reivindicaciones abertzales con la violencia.
¿Le ha sorprendido la sentencia del Tribunal de Estrasburgo?
Sinceramente, no esperaba unanimidad en la decisión. De todas formas, hay que dejar bien claro que esta sentencia no avala la Ley de Partidos, como están diciendo.
Aunque son casos muy diferentes, la decisión de Estrasburgo no invita al optimismo en relación al recurso sobre la Ley de Consulta.
Yo no los vincularía en ningún caso.
Tras conocer la sentencia, PSE y PP han vuelto a la carga contra los ayuntamientos gobernados por ANV.
Saben que aunque se modifique la Ley de Régimen Local, no sería retroactiva. El que está agitando es más que nada el PP. Tratan de aislar social y políticamente a un sector social de este país y nosotros nos oponemos, no porque seamos más benévolos, sino porque lo único que se consigue es dificultar la convivencia. Ese sector se ve en una situación de agobio, de no salida, que no ayuda a que hagan otro tipo de declaraciones.
Por parte de ETA y la izquierda abertzale tradicional, las posiciones también siguen enquistadas.
Así es. Creemos que debería haber una evolución en este mundo. No decimos que renuncien a su pasado. En 1959 unos señores tomaron una decisión libre en una situación de un régimen franquista de la creación de ETA, pero no seamos presos en el año 2009 de una decisión que tomaron otros en unas circunstancias totalmente distintas. Las estrategias están para adecuarlas a los tiempos. Y si no es por una cuestión de principios éticos y de derechos humanos, por lo menos que lo hagan por una perspectiva de eficacia política. En los últimos tiempos, hemos oído la palabra eficaz en este sector, bienvenida sea.
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