
Pastor y López aseguraban semanas antes de la investidura que asistían tres horas a la semana a clases de euskera. En la imagen, repasan su discurso con Ares antes de un acto electoral.
Calificar a un alumno con una nota numérica no resulta demasiado pedagógico. Los expertos en educación trasladaron ese axioma en el pasado a los centros, que optaron por unas entrañables expresiones que venían a sustituir a los demoledores números. Así, uno podía progresar adecuadamente, o bien progresar pero no alcanzar el nivel. En caso de haber suspendido, el alumno simplemente necesita mejorar. Sin embargo, ese valle de eufemismos también se topaba de bruces con el apartado al pie del boletín. Ése en el que el profesor añadía valoraciones de su propia cosecha sobre cada pupilo. Si el alumno constataba segundos antes que necesitaba mejorar, la nota al pie de página podía desarmarlo al sacar a la luz su mal comportamiento en las aulas, su escaso aprovechamiento... o su nula actividad. Sin paños calientes. Un trance por el que también pasan los políticos.
Así se desprende del informe del Parlamento Vasco sobre el aprovechamiento de los cursos de euskera impartidos a 25 miembros de la Cámara. Un texto único emitido por la Dirección del Régimen Interior y Personal a petición de la Mesa del Parlamento el 5 de abril de 2005 al objeto de conocer el aprovechamiento de parlamentarios y funcionarios en los cursos sufragados con dinero público, y al que ha tenido acceso NOTICIAS DE GIPUZKOA. Son datos de 2005, pero evidencian el grado de interés depositado por cada uno de los miembros del Parlamento que optaron por apuntarse a las clases. Algunos son objeto de felicitaciones y, otros, de una leve crítica que deja abierta la puerta a la esperanza del alumno. Uno de los parlamentarios, no obstante, se lleva la peor parte. En un ejercicio de concisión, el supervisor del aprovechamiento de las clases deja constancia de la labor del miembro de la Cámara que pasaría a ser lehendakari: "Patxi no hizo nada".
Calificaciones
Dedicación desigual
El socialista, concretamente, se quedó en el nivel 1, con cero horas a la semana dedicadas al aprendizaje en los cursos. Sin embargo, otros compartieron sus cifras. Es el caso del popular Carmelo Barrio -si bien es cierto que él mismo sufragó sus propios gastos en el cursillo, de elevado precio-, el actual secretario primero de la Mesa del Parlamento Jesús Loza o el escaño de Unión Alavesa Enriqueta Benito. Entre ellos también figura un nombre de las filas de EA, Pablo Larrauri. En los casos citados, no obstante, las especificaciones del informe son más extensas, como cuando se hace referencia a Barrio -"Carmelo estuvo matriculado el curso pasado con nosotros, pero no aprovechó el curso, no hizo nada"-. La concisión se reserva para la escueta leyenda que hace referencia a López.
Al otro lado de la balanza se encuentran la anterior presidenta de la Cámara, Izaskun Bilbao -pasó del curso 13 al 22, con 6,6 horas de media a la semana, cuando el curso exigía tres horas para asegurar un buen cumplimiento- y el parlamentario Mikel Arraibi, también jeltzale -cursó desde el nivel 10 al 25, triplicando las horas de asistencia exigidas, hasta alcanzar 9,9-. Ambos, según el informe, aprovecharon "perfectamente" el curso y realizaron "muchísimos niveles". Los otros dos parlamentarios que copan los primeros puestos proceden también del PNV. Juan Antonio Arieta-Araunabeña -subió desde el nivel 12 al 20, y dedicó 4,2 horas a la semana- y Covadonga Solaguren -cursó desde el nivel 11 al 16, con resultados "muy buenos"- pasan la prueba con buena nota.
El documento, por otra parte, sitúa de entrada a la actual consejera de Educación, Isabel Celaá, en el nivel 7, si bien dedicó cero horas a la semana a las clases.
López pasa a engrosar la lista de los parlamentarios con nulo aprovechamiento de la mano de nombres como Carmelo Barrio, que se opuso la semana pasada a mantener las subvenciones a las ikastolas ubicadas fuera de la CAV -"no es un asunto de nuestra competencia"-, o Enriqueta Benito, partidaria de la desanexión de Álava. Y lo hizo a pesar de que, tres años después, anunciaría su giro vasquista en plena precampaña abogando por potenciar el idioma vasco, si bien su apuesta fue recibida con escepticismo -por otra parte, una semana después, el PSE unía sus votos a los del PP en el Parlamento Vasco para tratar de suprimir la normativa que pretendía asegurar el derecho de los consumidores euskaldunes a ser atendidos en su lengua en los establecimientos abiertos al público-.
A medida que se aproximaba la cita electoral del 1 de marzo, el socialista se veía en Ajuria Enea y lanzaba su propósito de enmienda por medio de las tres horas a la semana que estaría destinando a estudiar el idioma con su compañero de partido José Antonio Pastor. Por lo pronto, su deseo de pronunciar discursos en euskera con soltura no ha podido materializarse, tras varias comparecencias ante los periodistas en las que rehusaba contestar a preguntas en la lengua vasca al no sentirse desenvuelto hablándola. Jornadas atrás, uno de sus discursos en euskera albergaba la equívoca expresión "euskaldun hiltzailea" -el asesino vasco- en referencia a ETA.
'ceros' en el congreso
Escasas iniciativas
Donde también se registran ceros en la trayectoria de López es en su paso por el Congreso, con 28 años y en sustitución de José Antonio Sarazibar, que dejó la Cámara en 1987. Ocupó su escaño hasta el fin de la legislatura, en 1989. Dos años de actividad en los que no presentó ninguna iniciativa y no mencionó a Euskadi en sus intervenciones, que se redujeron a seis. Cuatro de ellas tuvieron lugar en Comisión -formó parte de la de Política Social y Empleo, y de Educación y Cultura-, donde abordó asuntos como la inclusión del tratamiento en estaciones termales en la Seguridad Social, los centros de desintoxicación o la discriminación de la mujer inmigrante en Europa.
Por otra parte, en su ficha como miembro del Parlamento Vasco, López sólo detalla su nombre y sus apellidos, así como su dirección de correo electrónico, en el apartado del historial que otros miembros de la Cámara destinan a especificar su formación -Barrio, por ejemplo, reconoce que su nivel de euskera es medio-bajo-. En su ficha de lehendakari, en la página del Gobierno Vasco, tampoco menciona ningún aspecto sobre su bagaje académico. Su trayectoria se limita a su carrera en el seno del partido.
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