PAMPLONA. Trece años después de que los máximos representantes institucionales de Navarra y la CAV se sentaran en la misma mesa, el presidente del Gobierno foral, Miguel Sanz, y el lehendakari, Patxi López, volvieron a hacerlo para escenificar la apertura de "un nuevo tiempo" y la "normalización" de las relaciones entre dos comunidades vecinas que, pese a que "comparten y quieren seguir compartiendo muchas cosas", se habían dado la espalda por intereses partidistas.