
Kristian Alberdi, con la camiseta del Alcorcón, desplaza el balón en largo en presencia de un jugador del Atlético de Madrid B, esta temporada.Foto: n.g.
Donostia.¿Cómo así por Alcorcón?
Pues en verano me llamó el entrenador, que ya me quiso fichar para el Jaén cuando yo jugaba en el Playas de Jandía, en Canarias. Tomé la decisión de venirme y creo que acerté.
Mire que ha dado vueltas...
Pues sí. Empecé en el Antiguoko, en cadetes fui al Lengokoak, y en juveniles a la Real. Me cedieron al Lagun Onak, luego estuve en el Sanse, y también en la primera plantilla con Denoueix, en la temporada del subcampeonato, aunque no llegué a jugar. De todos modos, fue una de las mejores experiencias de mi vida. Estaba en el equipo de mi tierra, compartí vestuario con auténticos jugadorazos, y además salgo en el póster de aquel equipo histórico. Todavía lo tengo guardado.
Aquel invierno salió cedido...
Sí, al Real Unión. En Irun no me fue bien, y la Real no me renovó. Desde entonces he estado en el Playas de Jandía, en el Benidorm, en el Real Unión otra vez, en la Cultural Leonesa, en el Logroñés y ahora en el Alcorcón. He dado más vueltas que un tiovivo (ríe).
¿Y uno no se cansa?
Ya estaba un poco cansado, la verdad es que sí. No tenía claro si dar otra vez el paso de salir de casa. En verano me casé, llevaba muchas temporadas intentando que saliera un año como éste, y veía que se me estaba escapando el tren... Ya estaba casi decidido a irme al Sestao, pero me hablaron muy bien del Alcorcón. De momento, todo lo que me dijeron se ha cumplido. Cobramos al día, el presidente es un gran tipo, el entrenador también, en el vestuario hay un ambiente fenomenal... Y deportivamente tampoco va mal la cosa. Estoy encantadísimo en todos los aspectos.
El domingo se clasificaron en Alcoy, pero lo hicieron perdiendo su primer partido desde noviembre (2-1). Estarán cabreados...
Sí, cabreadísimos (risas). Fue la mejor derrota de nuestras carreras. La verdad es que la temporada está siendo fenomenal. Estar 27 partidos sin perder en una categoría profesional, aunque sea la Segunda B, no es nada fácil.
Antes de que se iniciara esta racha, el Alcorcón no iba nada bien. ¿Qué pasó al principio?
Nos costó conjuntarnos a todos. Además, igual no supimos captar la idea de juego del míster, hasta que se dio un momento en el que nos dimos cuenta de que teníamos que cambiar la filosofía de juego, y presionar más arriba desde el primer minuto. Desde que cambiamos ese concepto, hemos ido claramente a más.
Hábleme del Alcorcón.
Somos un equipo súper humilde, cuya clave está en el colectivo. Los once corremos para los once, y luego tenemos las típicas individualidades de Segunda B. Ahí está, por ejemplo, Néstor Susaeta. Su temporada ha sido una maravilla.
¿Qué me dice del Real Unión?
Tengo muchos amigos allí, y sé que cuenta con un equipazo. Coincidí el año pasado con Asier Salcedo en el Logroñés, y hablamos casi todas las semanas. Ellos son favoritos por plantilla y por historia, pero no se lo pondremos fácil. Han hecho un equipo para subir, y creo que sí que tienen más presión, desde el momento en que el ascenso ha sido su objetivo durante toda la temporada. En cambio, por nosotros nadie daba un duro. El mismo domingo, en Alcoy, se pensaban que nos iban a meter tres en el primer cuarto de hora.
Usted fue jugador txuri-beltz durante dos etapas.
La primera duró media temporada, en 2003. Llegué en invierno, cedido por la Real, y puede ser que me costara un poquito adaptarme, pero el entrenador, Miguel Sola, no confió en mí. Lo pasé bastante mal. Fui con mucha ilusión, me estaba jugando seguir en la Real y la cosa no salió bien. Me quedó un sabor agridulce, porque aunque hice muchos amigos jugué poco.
Fue el año del 'palo' contra la Gramanet...
Vi el partido en la grada, porque no estaba convocado, pero recuerdo que el gol de ellos en el minuto 89 me pilló en el túnel de vestuarios. Había bajado para celebrar el ascenso.
¿Y su segunda etapa en el Unión?
La segunda etapa fue en 2005, una temporada después de la promoción contra el Lorca. Manix Mandiola no contaba mucho conmigo. Creo que fui un fichaje más de la directiva que del entrenador. Por lo menos el míster fue claro conmigo desde el primer día. Me queda la espina de que el Real Unión es el único club en el que he estado donde no he sido titular. Tengo la pena de no haber podido triunfar en casa, pero he seguido mi camino y creo que ahora estoy recogiendo los frutos. Espero llegar algún día a jugar en Segunda División.
Lo hará si superan al Real Unión, porque tiene contrato con el Alcorcón hasta 2010. Además, logrando el ascenso emulará a su aita...
Sí. Él jugaba en el equipo del Real Unión que logró el último ascenso a Segunda, en la década de los 60. Ya me ha tocado escuchar la batallita en casa alguna que otra vez... Me ha comentado, además, que fue un 20 de junio de hace cuarenta y pico años, y el partido de vuelta igual también se juega en 20 de junio.
¿A quién animará el sábado?
Al Alcorcón sin duda. Es muy del Real Unión, y lo ha mamado desde pequeñito, pero me imagino que le tirará más el equipo de su hijo. Estuvo en Alcoy con mi suegro, y en la vida le había visto tan emocionado. Está contento, porque siempre me ha seguido y desde pequeño me ha visto todos los partidos. Me alegro por él, porque sé que ha sufrido.
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