
Di Luca, en el momento de atacar a Pellizotti, Menchov y Sastre, que 'tapa' el hueco dejado por Arroyo.Foto: efe
l En tromba. En la primera hora se cubren 50 km. Muchos saltos.
l Dos grupos. En el km. 82, una caída provoca que el pelotón se rompa en dos. Los favoritos, delante.
l Doce fugados. En el km 110, se unen 12 ciclistas con 1:12 de ventaja. Entre ellos: Visconti y David López.
l Garzelli, solo. El italiano ataca en el Moncenisio, supera a la fuga y corona (km. 140) con 1:05 sobre el pelotón. Varios hombres intercalados.
l Sestriere. En la Cima Coppi (km. 201) Garzelli aventaja en 3:55 a Visconti y Grivko. En 6:08 al grupo.
l Tres en cabeza. A 25 km. de meta, Visconti y Grivko se unen a Garzelli.
l Di Luca gana. En el alto de Pramartino (km. 251) muere la fuga y Pellizotti provoca un corte en la bajada con Di Luca, Sastre, Menchov y Arroyo. En un repecho, salta el líder.
Donostia. "¡Un solo hombre está al mando, su maillot es rosa, su nombre, Danilo di Luca!". La voz de Mario Ferretti, el histórico cronista radiofónico que hace justo 60 años hizo vibrar a media Italia con la gesta de Fausto Coppi y sufrir a la otra mitad de la bota por el tormento de Gino Bartali, podría haber narrado así el momento en el que el abruzzese cruzó ayer, brazos en alto, la meta de Pinerolo. El próximo 10 de junio se cumplirán seis décadas desde que il Campionissimo firmara la que, para muchos, es la mejor etapa en la historia del Giro de Italia. Di Luca rindió un digno tributo a Coppi.
El triunfo del italiano del LPR, gestado también en un viaje entre Cuneo y Pinerolo, no fue fruto de la épica que aquel día de 1949 Coppi inmortalizó en el recuerdo y los papales sepia. Entonces, Italia entera restañaba las heridas de la II Guerra Mundial, recomponía sus ruinas al tiempo que trataba de derribar el muro que dividía a monárquicos y republicanos, a fascistas y comunistas. El ciclismo ejercía de martillo pilón contra las diferencias sociales, que se entremezclaban en dos bandos: los coppistas y los bartalistas .
Quedaban tres días para arribar a Monza, donde acababa aquel Giro. Adolfo Leoni lideraba la general, y Coppi, enfundado en su maillot albiceleste de la Bianchi, atacó en la Madeleine, coronó en solitario los cols de Vars, Izoard, Montegenevre y Sestrière, y ganó con 11:52 de ventaja sobre el segundo, un derrotado Bartali. Leoni cedió media hora.
Di Luca no sentenció el Giro. La etapa -la más larga de las tres grandes - era más liviana que la que dio a Coppi el tercero de sus cinco Giros. Ayer también se superó Sestrière, pero el daño fue mucho más comedido. Al margen de los 20 segundos de bonificación, la maglia rosa aventajó en 10 más a Pellizotti, Menchov y Sastre; en 26 a Arroyo; en 29 a Basso, Leipheimer, Rogers, Simoni y un notable Armstrong; y en 1:39 a Lövkvist, gran damnificado ayer.
Si bien Stefano Garzelli buscó la heroica con casi 100 kilómetros en solitario -al menos fortaleció su liderato de la montaña-, Di Luca necesitó mucho menos para su criba. Le bastó el tamiz de una tachuela y un repecho. En la primera, Pramartino, Pellizotti atacó cerca de la cima, y para abajo se lanzaron Di Luca, Menchov, Sastre y Arroyo. Una rampa de 3 kilómetros bastó para catapultar a Di Luca, que atacó cuando iba tirando. Su cambio de ritmo fue letal. Insultantemente demoledor con 260 kilómetros en las piernas. "Es el hombre más fuerte de la carrera", admitió Basso, palabras con las que coincidió un Armstrong que ayer ascendió a la 18ª plaza, por delante de Cunego.
Por su parte, Di Luca reconoció que "aún falta mucha carrera, pero he logrado más beneficio del que esperaba. Me tomé esta etapa como si fuera la Lieja-Bastoña-Lieja. Quería ganar la etapa, pero he sacado más ventaja, lo que viene muy bien de cara a la contrarreloj" de mañana.
Sin patrón Con Sastre y Menchov muy sólidos, con dos Liquigas al acecho (Basso y Pellizotti), con contrarrelojistas como Rogers y Leipheimer cerca de Di Luca, el Giro aún no tiene patrón. No puede haberlo antes de la crono de mañana y la meta en el Block Haus del próximo miércoles. Sin embargo, Di Luca ha fue
Hace 60 años, Marco Ferretti, el juglar de la época, comenzó su crónica con unas palabras para la historia: "Un uomo solo al comando, la sua maglia è bianco celeste, il suo nome Fausto Coppi! ". Di Luca rescató aquel relato con una loa a la memoria del Campionissimo .
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