
Un niño vestido de comunión reza con un crucifijo entre la manos.Fotos: ruben plaza
donostia. La crisis aprieta, pero un día es un día y las familias vascas no quieren renunciar a una fiesta por todo lo alto para celebrar la primera comunión de sus pequeños. Aunque eso obligue a rascarse el bolsillo. Hace ya mucho tiempo que este sacramento dejó de ser un evento únicamente religioso y pasó a convertirse en un acto social con vestidos de gala, sesión de fotos, peluquería, comilona, regalos... Una especie de miniboda en la que padres y madres se gastan nada menos que 2.600 euros de media, una cifra que se sobrepasa fácilmente si la afortunada es una niña.
Así lo revela un informe elaborado por la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI) mediante la información recabada entre un millar de negocios del sector en todo el Estado.
Las iglesias guipuzcoanas acogerán hasta mediados de junio la celebración de unas 3.800 comuniones, cifra similar a las registradas en los últimos años. Y como el número de niños que comulgará por primera vez se mantiene estable, también lo hacen el volumen de clientes de los negocios dedicados a este sector.
Establecimientos hosteleros, comercios de trajes de ceremonia, peluquerías y tiendas de fotos del territorio reconocen que la situación económica actual está haciendo que las familias "miren un poco más el dinero", aunque todos coinciden en que, por regla general, los guipuzcoanos "no escatiman en gastos para la primera comunión". Y es que, al parecer, las economías domésticas prefieren apretarse el cinturón durante unos meses para asumir este desembolso.
el banquete Restaurantes que tradicionalmente acogen estas celebraciones, como el Versalles de Errenteria, tienen la lista de reservas repleta: "Empezamos con las comuniones el 3 de mayo y está a tope hasta finales de junio". En su carta, además, ofrecen menús adaptados a las necesidades de los clientes, "desde los 40 a los 60 euros, para que cada uno elija en la medida de sus posibilidades".
Y es que lo que más encarece esta celebración es el precio del banquete, que ronda los 1.000 o 2.000 euros, en función del número de invitados, lo que lo sitúa a la cabeza de los gastos de este evento. "Las mesas suelen ser de entre 20 y 40 comensales, aunque siempre hay familias que se salen de la norma", explican desde el Txintxardin Beltza, de Lasarte-Oria. El comedor de este restaurante está también completo, con entre 120 y 160 comensales para los cinco domingos de comuniones.
las niñas salen caras El segundo desembolso en importancia, es la vestimenta y, en este caso, la diferencia entre sexos es notable. Un vestido de comunión de organdí, el más usual en el mercado y el más demandado, tiene un precio medio que ronda los 300 o 400 euros, aunque una confección especial puede alcanzar los 800 euros.
En Casa Rodríguez, en la calle Urbieta de Donostia, María José habla desde la autoridad que le confieren muchos años de experiencia en la moda infantil de ceremonia: "En Donostia se sigue llevando el vestido de lorzas, con muy poca puntilla y cada vez más sencillo. Estamos vendiendo muchos trajes con el largo por debajo de la rodilla, sin ser hasta el suelo, y con cortes especiales traídos de Italia o de Holanda".
En el caso de los chicos, la dependienta lo tiene claro: "El marinero triunfa. Blaco, crudo y azul marino, sin dorados, con el ancla bordada. Y después, el de almirante". El precio, en estos casos, oscila entre los 100 y los 300 euros, aunque depende del establecimiento. En la tienda Conchi de Altza, por ejemplo, anuncian "marineros a 89 y almirantes a 126, más barato imposible".
los abuelos también pagan Los niños tienden también a la ropa de calle, "un pitillo beige con una camisa de lino con cuello mao, por ejemplo", aunque María José no cree que los padres lo hagan por ahorrar: "Estamos vendiendo ropa de gama alta. Los clientes les dicen a los niños que elijan lo que quieran, sin mirar el precio. Es algo especial y la gente puede que ahorre en el día a día para darse luego el lujo". La experta apunta otra clave: "Muchos trajes los pagan abuelos o padrinos y le quitan ese gasto a los padres".
Pero, además del vestido, hay que añadir los complementos, a elegir en función del gusto o las posibilidades de cada cual: calcetines (7 euros); gorro (unos 47,5), diadema (26 euros), bolsito o limosnera (25 euros), zapatos (43 euros); guantes (11 euros); Biblia (32 euros); rosario (26), medalla o cruz (de 14 hasta 95 euros, en función del tamaño y el metal)... De media, un desembolso de unos 90 euros más.
Las niñas, además, no fallan a su cita a la peluquería, con un gasto de unos 40 euros, y ni unos ni otras se olvidan de las fotografías, álbumes, recordatorios o reportajes de vídeo, que pueden ir desde los 60 euros que cuesta una sesión simple hasta los 300 o 400 euros de un reportaje completo. En tienda Foto Biyok de Azpeitia confirman también que el trabajo no ha bajado, aunque este año han querido cubrirse las espaldas con "un álbum con impresión digital, que es un poco más barato, para tener una oferta asequible a todo tipo de clientes".
Y así, con fotos, recordatorios, trajes, complementos, peluquería y banquete, la primera comunión se convierte, más que un acto religioso, en un dispendio no apto para cualquier bolsillo.
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