
Una multitud espera antes de entrar a la segunda tanda de exámenes de la OPE de Osakidetza, celebrada ayer en Donostia.Foto: javi colmenero
Donostia. Son las 12.00 horas. El primer turno ya ha salido (enfermería de salud mental y técnicos de laboratorio) y ahora le toca al segundo, a los auxiliares de farmacia y oficiales de mantenimiento. Muchos apuran los cigarros. Otros, más ansiosos, buscan las listas para saber dónde les ha tocado. No es una Oferta Pública de Empleo (OPE) tan espectacular como las que se celebran en el BEC de Barakaldo, pero aún así, ante el aulario del edificio Ignacio María Barriola, en el campus donostiarra de Ibaeta, se forma bastante revuelo.
Queda media hora para empezar el examen de Osakidetza y la cola ante la puerta del baño de las mujeres es cada vez mayor. Otras salas, en cambio, están vacías. Son las que ocuparán los opositores de la tarde (médicos y técnicos de radioterapia). Son 12.000 los aspirantes convocados para esta primera tanda que acoge Donostia este fin de semana, ya que el resto, 58.000 opositores, se darán cita la semana que viene en el BEC.
"Aquí estamos las categorías a las que menos gente viene", asegura la joven Elisabeth Mateos, quien se presenta, por segunda vez, a una OPE. "Estuve hace tres años", puntualiza la joven de Basauri, que trabaja como auxiliar de farmacia en el Hospital de Cruces. Pese a no tener amplia experiencia en exámenes de este tipo, Mateos tiene claro lo que significan las OPE. "Sólo sirven como promoción interna. Nada más", sentencia, aunque reconoce que el hecho de que se hayan repetido en menos de tres años dos ofertas de empleo es beneficioso para la gente que empieza. "Tenemos más posibilidades de entrar en listas y comenzar a trabajar", comenta al respecto.
Algunos dan un repaso de última hora, pero son los menos, ya que tanto para los oficiales de mantenimiento como para los auxiliares de farmacia el examen es de temario abierto y no preguntas tipo test. "En la batería tienes diferentes preguntas, 600 ó así, dependiendo de las categorías, y los sindicatos te dan la respuestas. El temario es más amplio", recalca la vitoriana Raquel que se presenta como promoción interna a auxiliar de farmacia. "Tienes menos presión", reconoce tras haber pasado por este trago "ocho veces".
misión imposible Para los jóvenes como Mateos, el temario es "mucho mejor". "Así, la gente que se lo estudia sacará la plaza. La batería es para quien lleva 20 años trabajando, porque sólo con los puntos de experiencia ya saca la plaza y no tiene casi ni que estudiar", expone.
Para Goizeder Fuentes, en cambio, el hecho de que sea temario abierto le ha perjudicado. "Si hubiera sido batería, aún, pero la semana que viene tengo dos exámenes y no me ha dado tiempo. Vengo a ver si puedo estar en listas", asegura esta auxiliar de farmacia, vecina de Portugalete.
El vitoriano Enrique González conoce la "cocina" de las oposiciones porque se ha presentado "más de diez veces". En cambio, considera que "es imposible aprenderse todo". "Prepararla medianamente te lleva cuatro o cinco meses si dedicas, al menos, cinco horas al día y, cuanto mayor eres, cada vez es más difícil porque tienes menos tiempo", manifiesta este aspirante a oficial de mantenimiento.
"Sacarla es imposible", recalca, al tiempo que destaca que su meta es quedarse "en bolsa". "Si es que en unas oposiciones cuenta la experiencia, en otras no, a veces el euskera es importante y en otras no. Como no está regularizado, hacemos lo que buenamente podemos", critica.
Mucho más relajado, Xabier González, también aspirante a oficial de mantenimiento, lo considera "difícil", pero aboga, al menos, "por intentarlo". "Si no ahora, ya vendrá más adelante", sentencia este bilbaino de 30 años. Pero como la esperanza nunca se pierde, las palabras de la joven Elisabeth Mateos resume el sentir de muchos de los opositores: "Creo que tengo posibilidades de quedar bien, pero sólo eso".
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