
Julián Sánchez posa en Illumbe, donde acude cada dos domingos a ver los partidos del Bruesa.
El 8 de diciembre de 2007, "exactamente a las seis de la tarde", la espera empezó a tocar su fin. Julián Sánchez Romero recibió un mensaje en su móvil de Blanca Rosa Roca, de Roca Editorial. "Estoy muy interesada en tu libro", venía a decir el sms . El libro en cuestión, titulado El Anticuario , iba a quedarse, parecía que para siempre, en un armario de la casa de Julián. De hecho, este catalán afincado en Donostia había hecho unos meses antes un último intento por ver publicada una novela que había acabado de escribir... hace catorce años. Pero ese 8 de diciembre del pasado año su sueño empezó a coger forma y definitivamente tendrá cara y ojos el próximo lunes 23 de marzo, cuando El Anticuario esté en las librerías. Además, ocho días después será presentado por Odón Elorza y Miguel Santos.
La presencia en un día tan señalado del presidente del Bruesa GBC da una pista de la otra actividad profesional del novelista catalán. Durante años, Julián Sánchez compaginó la escritura con el arbitraje de máximo nivel, ya que fue durante seis temporadas árbitro de la ACB (pitó un total de 103 partidos en la elite), y actualmente es el director técnico de la Federación Vasca de Baloncesto. Una mezcla impactante, de primeras. Deportista de elite y novelista, dos actividades con poco que ver y que históricamente apenas se han relacionado. "Sí, ya me han dicho alguna vez que tengo un discurso muy poco habitual en los deportistas", reconoce, "pero creo que el baloncesto, por su propia estructura, invita al aprendizaje. Las mismas reglas son muy elaboradas y eso salpica a todo".
El arbitraje llamó a la puerta de Julián Sánchez un verano, de forma casual, cuando tenía quince años: "Un par de amigos míos arbitraban y ganaban dinero. A 60 metros de mi casa estaba la Federación Catalana y me planteé arbitrar porque me gustaba el baloncesto y porque quería sacarme dinero para comprarme una Vespa. Poco a poco empecé a arbitrar con naturalidad y a subir categorías. Me encontré pitando una fase de ascenso a lo que ahora es la LEB y, aunque suene mal decirlo, estuve brillante, y subí a la LEB".
A Julián le costó adaptarse a la categoría de plata. "Llegaba como un joven con cartel de futura estrella y, claro, uno se creía más de lo que era, y me costó tener una regularidad", cuenta. Esa "madurez" llegó cuando se mudó a Donostia, en 1993. "Cuando conseguí una regularidad en mis actuaciones di el salto". Eso ocurrió dos años después.
llegada a donostia
La ACB y 'El Anticuario'
Su ascenso a la ACB, donde permaneció hasta 2001, repercutió positivamente en una afición que Julián Sánchez llevaba desarrollando desde 1992: la escritura. Gran lector, este ex árbitro catalán decidió que él también podía escribir después de leer, con apenas diez años, Martin Eden , de Jack London. Pero no fue hasta 1992 cuando puso en práctica su afición. Tres años después había acabado El Anticuario , una novela de intriga ambientada en su ciudad natal, Barcelona: "Vivía cerca del centro y en la zona de Las Ramblas y el Barrio Gótico me muevo con facilidad. La novela se desarrolla ahí, y la historia es pura imaginación". Su llegada a Donostia también se deja ver en la historia. "El final se desarrolla en San Sebastián. Me parece una ciudad muy fotogénica y el desenlace del libro es visualmente potente, bonito de leer".
En ese año 1995 puso punto final a la novela que se publicará el 23 de marzo y también comenzó a arbitrar en la ACB. "Llegué con el cartel de árbitro joven, prometedor y que se iba a salir. Pero no me salí", cuenta. "Fueron más de cien partidos. Hubo cosas buenas y otras no tanto. Igual que ascendí, descendí, pero me quedo con un buen recuerdo y echo de menos aquellos años. A veces, soñando por la noche, me veo pitando partidos. ¡Es que han sido veinte años arbitrando!
Su experiencia con el silbato sirve para descifrar alguna de las claves de los colegiados. La primera, su gran fortaleza mental: "El bien más preciado del árbitro es la estabilidad, que los errores, algo inherente al juego, no te afecten. Para eso tienes que ser muy fuerte psicológicamente, para que 10.000 personas gritándote no te haga mella". También desvela que de las habituales discusiones entre árbitros y entrenadores puede salir algo positivo: "Hay entrenadores con la suficiente solvencia como para que valores sus apreciaciones. Hay varios tipos de entrenadores. A los que gesticulan mucho normalmente el colectivo arbitral los respeta poco; hay otros que se han ganado el respeto y se les escucha". Y, por último, desmiente rotundamente que algunos jugadores impresionen o coaccionen a los árbitros por su condición de estrellas del deporte: "Cuando entras en la ACB, seas jugador, entrenador o árbitro, estás en igualdad con los demás. Eso sí, impresiona ver lo bien que juegan algunos". En este sentido, recuerda la pareja que formaban el actual técnico del Bruesa, Pablo Laso, y Joe Arlauckas: "Era un espectáculo".
el futuro
Más novelas en cartera
A pesar de que ha tardado catorce años en que le publiquen El Anticuario , Julián Sánchez no ha estado parado en este periodo. De hecho, ha escrito otras cinco novelas. "Me muevo fácil en el genero de la intriga y el misterio, pero tengo una novela de humor rompedora. Si se publica, es de vender muchos ejemplares. Y tengo dos libros cuyo protagonista es un personaje que me inventé, aunque está basado en una persona real, un policía que tiene unas cualidades lindando lo paranormal. El segundo lo escribí cuando me dijeron que me iban a publicar El Anticuario . Estaba motivadísimo".
Además, el ex colegiado sigue trabajando en la Federación Vasca, y habla maravillas de Rubén Sánchez, el árbitro guipuzcoano que brilla en la LEB: "Allá donde va hace buenos arbitrajes y no pongo en duda de que va a subir a la ACB. En teoría, lo logrará esta temporada".
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902