
Momento en el que el cuerpo de Ignacio Uria, asesinado por ETA, es trasladado tras certificarse su muerte.Foto: ruben plaza
donostia. ETA ha echado por tierra el acercamiento registrado entre EA y la izquierda abertzale para fraguar una plataforma soberanista con visos de convertirse, según los cálculos de sus promotores, en una fuerza determinante para cualquier alternativa de gobierno. El asesinato del empresario azpeitiarra Ignacio Uria el pasado 3 de diciembre arruinó los planes del bautizado como polo soberanista , cuando ambas fuerzas veían cerca incluso la posibilidad de configurar listas conjuntas para las próximas elecciones al Parlamento Vasco.
Han sido muchos y continuados los esfuerzos realizados desde diferentes frentes para impulsar esta plataforma, a la que ETA ha cortado las alas cuando apenas había hecho su primer vuelo de reconocimiento. Los contactos entre diferentes agentes para hacerla realidad se multiplicaron desde el verano y vieron en la decisión de EA de no concurrir a las elecciones autonómicas de la mano del PNV, anunciada el pasado 9 de noviembre, el banderín de salida para seguir adelante.
La izquierda abertzale cogió de inmediato el guante lanzado por EA, que anunció entonces su disposición a impulsar un polo soberanista para frenar la "deriva autonomista" del PNV y superar la "ambigüedad" con la que, desde su punto de vista, defiende el derecho a decidir la formación que preside Iñigo Urkullu.
apuesta estratégica El entorno de Arnaldo Otegi y Rafa Díez era el más interesado en que prosperara este proyecto, al que EA se mostró receptivo. Consciente de las dificultades, la izquierda abertzale recalcó desde el primer momento que el acercamiento al partido que preside Unai Ziarreta era una apuesta estratégica que no tenía entre sus objetivos inmediatos los próximos comicios.
No obstante, según ha podido saber este periódico, el interés compartido de EA y la izquierda aber-tzale en salir reforzados de la cita electoral de marzo -los primeros, para no acusar la ruptura con el PNV, y los segundos, para no verse definitivamente borrados del mapa político- hicieron que la idea de configurar listas conjuntas madurase antes de lo previsto.
Históricos de la izquierda aber-tzale sin historiales judiciales problemáticos estaban dispuestos a prestar su nombre a esta candidatura, convencidos de que obtendría buenos resultados en las urnas. Esperaban obtener un número de escaños igualado, más o menos, al del PNV y el PSE-EE, empatar con estos dos partidos y tener el poder de decantar el próximo gobierno hacia uno u otro lado.
Cabe recordar que en las últimas elecciones autonómicas EHAK obtuvo nueve parlamentarios y EA logró seis la última vez que concurrió en solitario, en 1998, y las encuestas más optimistas le dan cinco escaños en esta ocasión.
El asesinato de Uria, no obstante, puso en evidencia la fragilidad del acuerdo que buscaba consolidar una fuerza alternativa al PNV, que ha quedado pospuesto sine die , aunque no descartado. EA fue la primera en dar un paso atrás. Su apuesta ya hubiera sido arriesgada con la sombra de ETA al acecho, pero se convirtió en inviable desde el momento en el que la organización armada mató a tiros a Uria, lo que ya hizo insostenible el pacto de gobierno entre EA y ANV en Azpeitia.
El partido de Ziarreta sigue considerando esta suma de fuerzas soberanistas una apuesta estratégica, pero la ve inviable mientras ETA siga activa o la izquierda aber-tzale no se desmarque de la violencia. "El polosoberanista es una idea que viene de lejos, pero hay mucha novela alrededor. Apostamos por una plataforma abertzale, soberanista y pacífica. Si no se cumplen las tres condiciones, no hay nada que hacer", aseguran fuentes de la formación.
marcha atrás EA no ha tenido otro remedio que dar marcha atrás, por propia convicción y también por el riesgo de que llegara a más la sublevación latente en la corriente guipuzcoana del partido contraria a la decisión de anteponer a la izquierda abertzale al PNV como socio preferente. Joseba Azkarraga, secretario general de EA, marcó distancias esta misma semana con el discurso que pronunció en la inauguración de los juzgados de Azpeitia, en el que mostró su "más profundo rechazo a los autores" del asesinato de Ignacio Uria "y hacia quienes, en lugar de condenarlo, han preferido callar en un acto de total cobardía".
El sector de la izquierda abertzale implicado en esta aventura ha quedado sumido en el desconcierto tras entender que ETA, con el atentado de Azpeitia, ha denegado su permiso para que esta plataforma soberanista siga adelante. Interpretan que la organización armada ha interrumpido la interlocución y lo seguirá haciendo, aun a costa de que el conflicto se enquiste y permita el avance de las posiciones estatutistas, el mayor temor de quienes quieren anteponer la política a las armas.
El precio a pagar si ETA sigue interfiriendo en el plano político es muy alto, ya que anula la posibilidad de impulsar una iniciativa autodeterminista fuerte y pone en juego la supervivencia de una generación de dirigentes históricos que acumulan demasiadas desautorizaciones de la organización armada.
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