
El periodista y escritor donostiarra Ander Izaguirre, en su ciudad natal.Foto: ainara garcia
Donostia. Empezaron como excursiones de verano destinadas a reportaje periodístico pero Izaguirre pensó que la mera descripción de pueblos, por mucho encanto que encerraran, era un género "trillado". Las personas que conoció, que en un primer momento funcionaron como excelentes fuentes de información, se convirtieron en protagonistas de las quince historias que componen Cuidadores de mundos . Como el ingeniero donostiarra Xabier Cabezón, que lleva 32 años "pateando todos los rincones del valle del Leizaran y publicando todas las informaciones sobre vías, molinos o antiguas minas en una página web". "Me fui a pasear con él y me di cuenta de que era tan o más interesante Xabier Cabezón que Leizaran".
¿Cuándo vio esas historias como un libro?
Fue en Ulia, con Josetxo Mayor, que es un hombre que sube todos los días del año -salvo el primero de cada mes, que tiene que cobrar la pensión- al monte, a limpiar senderos, a quitar la maleza... Incluso ha hecho caminos nuevos. Un ejemplo deslumbrante de su entrega silenciosa es que hay un momento en el que el camino hace una curva bajo un castaño, una curva cerrada, y el castaño tiene las ramas muy bajas y la gente, al dar la curva, se agarra a las ramas del castaño. Él veía que se estaban estropeando, y amplió la curva con un radio más amplio: estuvo días y días enteros, hizo un tramo pavimentado, trajo piedras, losas... Empecé a buscar este tipo de historias, me parecía que eran muy dignas de contar, qué es lo que mueve a esta gente que, además, no presume, ni se queja, ni se lo cuenta prácticamente a nadie... Trabajan en silencio para hacer el bien a los demás. Hay un hombre en Álava, Javier Etxepare, que ha construido 200 fuentes en los montes de Álava, porque un día pasó sed con sus amigos y empezó a construir fuentes por todos los sitios...
¿Cómo les localizó?
Algunos me sonaban. Y pedí ayuda a mucha gente. Mandé e-mails e hice llamadas a muchos amigos de muchas zonas para decirles qué tipo de historias buscaba y si les sonaba alguien. Es curioso como a todo el mundo le suena: aquí hay un chalado por los molinos, aquí un chalado por... Fue una bola de nieve. Fuera del libro se han quedado muchas historias a las que yo no llegué y éstas son sólo una muestra.
¿Existe un hilo conductor, un vínculo entre todos los protagonistas? ¿El altruismo como motor, quizá?
Todos tienen un mundo muy definido al que se dedican con pasión y entrega. Son muy humildes, no le dan importancia a lo que hacen pero aprecian muchísimo que alguien le dé valor. Su manera de ser se sale un poco de la norma. Cuando tú hablas de cualquiera de estas personas a alguien, la primera reacción es: "¡Qué maniático! Todo los días del año en el mismo lugar". Pero luego piensas un poco y dices: "¡Bendita manía!".
De todas estas historias sorprendentes, ¿cuál le ha conmovido más?
El caso de Josetxo es muy llamativo, y hay un hombre en Bizkaia, Juan, que se dedica a buscar raíces muertas en el monte para convertirlas en obras de arte. Es carpintero y su hobbie es coger las raíces, las limpia, las barniza y hace pequeñas esculturas. Tiene una historia muy curiosa, un asunto medio sobrenatural. Dice que tiene visiones cuando mira al sol, que sus padres muertos le orientan y le dicen dónde tiene que encontrar las raíces... Sufrió un accidente muy grave, estuvo en coma y afirma que se recuperó gracias a que un día estuvo tocando las raíces. Sostiene que las raíces le dieron la vida y que él, ahora, le da la vida a las raíces muertas convirtiéndolas en arte. Él sabe que le toman por loco, que nadie se cree sus apariciones y le da igual. Lo más interesante no es el lado morboso, sino que él tiene un impulso muy íntimo, suficientemente fuerte, como para lanzarse al monte todos los días, caminar varias horas por el bosque en busca de algo que convierte en arte. Es fácil despreciar a los demás por sus manías y visiones raras del mundo, pero su actitud es de pura bondad.
¿Podría escribirse un libro similar en un entorno urbano o la Naturaleza es imprescindible para fraguar estas historias?
No, yo creo que de la ciudad saldrían historias de otro tipo pero seguro que hay gente que se dedica a cuidar a los demás y el entorno. Es verdad que en la Naturaleza hay más libertad de movimiento, mucha gente va al monte porque está solo, anda a sus anchas y no tiene que dar explicaciones a nadie. En la ciudad estamos un poco más marcados, más vigilados. Pero en la ciudad hay gente que se dedica a charlar con alguien, a pasear con él o a cuidar un parque. Es verdad que casi todas estas historias están situadas fuera de las ciudades, pero creo que depende más de las personas que del entorno. Hay gente que cuida al mundo porque es buena, y ya está. Es muy sencillo, parece muy simplista decirlo pero sinceramente creo que es así.
En este caso, una vez más, la literatura se pone al servicio de escarbar en el alma humana, de utilizar la anécdota para trascender a la categoría universal.
Este libro se publica en una colección de narrativa de viajes en la que hay historias de China, Birmania... y se puede leer en cualquier parte del mundo, porque los valores, los motivos de estos personajes son muy comunes. Me gusta que muchos lectores leen estas historias y se reconfortan, se quedan a gusto de ver que hay gente buena, que no todo en el mundo son desastres.
Hay algo que le puede caracterizar como escritor y es la búsqueda de un punto de vista distinto. Por ejemplo, cuando en vez de recurrir a las cimas más altas, se sumerge en 'Los sótanos del mundo'.
Lo que me gusta, y en el caso de Los sótanos era la ventaja de ir a los puntos bajos en vez de los altos, es que en los puntos bajos vive gente; en el Himalaya no. En el Himalaya firmas una hazaña deportiva espectacular, pero en los puntos bajos tienes modos de vida impresionantes. Lo que me interesa es contar vidas distintas de la norma, ya sea porque uno es un aborigen australiano y para nosotros sea muy exótico, o porque es alguien que es de nuestra propia ciudad pero lleva un modo de vida distinto. Para eso sirve el periodismo y la literatura, para mirar alrededor, salirnos un poco de la burbuja y sorprendernos de lo que hacen los demás. Suelo decir que son reportajes caminados, escritos con botas.
Esa mirada distinta ¿también se nota en que, de todos los deportes que hay, escoge el ciclismo, que está en horas bajas? ('Plomo en los bolsillos'). ¿Le atrae la literatura épica, de sufridores?
Me he dedicado al ciclismo toda mi vida, hasta que tenía 20 años. Es mi pasión y me parece un deporte muy literario. Las historias del Tour, al margen de que te guste o no el ciclismo, son muy curiosas y reveladoras sobre las actitudes de las personas. El Tour de Francia es una materia prima excelente. Se trata de encontrar historias que nos pueden decir algo, aunque no nos guste el ciclismo, igual que nos puede decir algo la historia del monte Ulia, aunque vivamos en otra parte.
¿Y ahora, qué planea?
Tengo pendiente darle un meneo al libro de Vespaña ; tengo la vespa en marcha y el libro parado. Y me gustaría que 2009 fuera un año de muchos kilómetros porque tengo planes de viaje. Seguir la idea de Los sótanos del mundo , pero en vez de una excusa geográfica, una más humana: visitar escuelas en sitios con historias muy particulares: Mongolia, el Ártico o las minas de Potosí en Venezuela. La idea sería mostrar qué distinta es la infancia. Por ahora es sólo un apunte en el cuaderno e igual no debería decirlo, pero así me obligo luego a hacerlo.
|
|
© NOTICIAS DE GIPUZKOA
Avda. Tolosa 23 · 20018 Donostia · GIPUZKOA ·
Tel 943 319 200 · Fax Administración
943 223 900 · Fax Redacción 943 223 902