
Imagen de archivo del grupo Ez Dok Amairu en la que posan Mikel Laboa -de pie, el segundo por la derecha- y otros como Iriondo, Lete y Lertxundi.
"Hegoak ebaki banizkio neria izango zen, ez zuen alde egingo. Bainan, honela ez zen gehiago txoria izango eta nik... txoria nuen maite. (Si le hubiera cortado las alas habría sido mío, no habría escapado. Pero, así habría dejado de ser pájaro. Y yo... lo que amaba era un pájaro". La canción Txoria txori hablaba de libertad y eso es precisamente lo que Mikel Laboa intentó desde su juventud: aportar un soplo de aire fresco dentro de un ambiente asfixiante.
Ez Dok Amairu nació en 1965 bautizado según la propuesa de Jorge Oteiza. El escultor oriotarra se basó en un cuento popular vizcaino recogido por Resurreción Mª de Azkue que contaba que se había roto el maleficio del trece. Oteiza tenía el sueño de crear un movimiento que uniera todas las disciplinas artísticas para recuperar la castigada cultura vasca. El ámbito musical fue el que mejor cuajó.
Y entre este grupo de jóvenes artistas que empezaron a cantar en euskera en unos años difíciles, en plena dictadura, donde hacer cualquier movimiento en favor de la cultura vasca y la lengua suponía estar en situación sospechosa, se encontraba Mikel Laboa, un joven estudiante de Medicina. A su lado, la fallecida cantante Lurdes Iriondo, su marido Xabier Lete, Julen Lekuona, Benito Lertxundi y Joxanton Artze , entre otros.
"Aquí no teníamos la posibilidad de cantar a Bertolt Brecht o introducir piezas como Egun da Santi Mamiñe ; por eso, íbamos a grabar discos a la editorial Goiztiri, de Baiona. Allí grabé mi primer disco vasco en 1964. En Barcelona conocí el movimiento llamado Nova Cançó; en la que estaban Pi de la Serra, Serrat… Pensé que sería posible organizar algo parecido en el País Vasco. Así que me puse en contacto con Lurdes Iriondo y Benito Lertxundi", explicaba el artista en una de sus últimas entrevistas.
llorar de emoción El cantante tuvo que sufrir las prohibiciones del franquismo y las multas. Las canciones tenían que aparecer en multicopista o en hojas. «Tuvimos un papel importante en esos momentos, cuando aún en el franquismo hubo un resurgimiento de la cultura vasca, que había ido cayendo desde la República, y redescubrimos un montón de cosas que desconocíamos. Aquellos años no los olvidaremos. Fueron importantísimos. Incluso nos llevaron a comisaría porque había un par de letras que no le gustaban a Franco», relataba. "Fueron tiempos duros en los que el público vasco no sólo lloraba de emoción sino que también mordía. Todo lo oscuro y reaccionario del país mordiéndonos", explicaba.
El grupo se disolvió en 1972, aún en la dictadura, después de presentar el espectáculo Baga, biga, higa . Los artistas que conformaron el grupo siguieron sus propios caminos en solitario, convirtiéndose en referentes de la música y la cultura vasca. Dos de los miembros del grupo han fallecido en los últimos años. El escritor Julen Lekuona murió en 2003 y Lourdes Iriondo en 2005. Ahora desaparece otro de sus pilares. Laboa deja huérfana la música vasca.
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