
Tal afirmación no se ajusta a la verdad, puesto que a instancias nuestras se borraron del callejero municipal los nombres de la avenida del Generalísimo, la avenida de España, el paseo de José Antonio, la plaza del 13 de septiembre, la plaza del 18 de Julio, y las calles Víctor Pradera, Hermanos Iturrino, Primo de Rivera, Tercio de Lacar, Tercio de Montejurra, Tercio de Oriamendi, Alameda de Calvo Sotelo, tercio de San Miguel, General Franco, General Mola y alguna más que seguramente se me escapará. Posteriormente propusimos suprimir la del General Prim, pero el resto de los partidos os opusisteis. Además, en aquella época se retiró la Medalla de Oro otorgada con anterioridad a Franco. Haz memoria, alkate jauna.
Sin remontarnos a siglos pasados, también en las últimas décadas tenemos colaboradores. Incluido por supuesto el periodo de la transición (fenómeno de cambio político que permitió salir de la dictadura y entrar en la democracia sin apenas cambiar las estructuras del Estado y que por su perfección causó el asombro del mundo). Para mejor defender a la patria, unos optaron por la lucha armada. Tras su asimilación, hoy día, el Estado se beneficia de la continuidad del terrorismo. El país queda dividido. En nombre del terrorismo, actúa militar y judicialmente sembrando miedo, inquietud y tensión entre la ciudadanía. Otros optaron por participar en la política española. Hacen dejación de nuestra política. Aceptan -aprueban- todo. No confían en el pueblo. No aprovechan ni sus sentimientos ni el vigor que todavía tiene. Al contrario, lo adormece y acalla. No lo lidera y lo ha conducido a la deriva actual. Con este panorama, el Estado opresor tiene el camino libre para ejercer su política de asimilación e integración de nuestro pueblo. Hoy nos cierran un periódico, mañana detienen a vascos por centenares, pasado mañana pueden cerrar las ikastolas o llevarse el Museo Guggenheim a Madrid. Nos humillan atacando nuestra reducida soberanía fiscal. No permiten la fusión de las cajas vascas. Ni siquiera cumplen los acuerdos pactados hace muchos años con sus colaboradores.Colaboradores
Para que un pueblo pueda ser sometido por otro, es necesario que, tanto durante su conquista militar como en el desmantelamiento de sus instituciones y en su posterior colonización, una parte de este pueblo colabore con el invasor. Sin esta colaboración, el pueblo ocupante no podrá alcanzar el total sometimiento del ocupado.
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