
Un grupo de atletas recorre el trazado de la última Behobia-San Sebastián.Foto: javier bergasa
tal y como ocurre todos los años por octubre, el viento sur ya ha llegado y con él, los cambios bruscos de temperatura. Sin ir más lejos, la semana pasada, de un día a otro, hubo diferencias de hasta 9 ºC en las temperaturas máximas. Y claro, luego viene la gripe, acechando en cada esquina. Son momentos cruciales dentro de la planificación para la Behobia. Debemos tener mucho cuidado con los cambios de temperatura y los resfriados, ya que, una gripe o un resfriado nos pueden hacer echar al traste dos semanas de trabajo.
Contrariamente a lo que pueda parecer, los deportistas son más propensos a caer enfermos cuando están entrenando muy fuerte, pues las defensas del organismo decrecen con tanto ejercicio. Sobre todo afecta a deportistas que entrenan a alta intensidad y varias horas, pero el korrikalari que prepara la Behobia, tampoco está ajeno a ello.
Por tanto, hay que tener especial cuidado en la elección de la ropa que nos ponemos para entrenar. Es aconsejable que sea de una licra especial, que no permita empapar de sudor la prenda, expulsándolo hacia fuera, para que se evapore. Hoy en día la mayoría de las marcas poseen ropa con estas características. Nada de ponerse chubasqueros, ni ropas que no permitan respirar al cuerpo, porque lo único que logramos es que la temperatura interna del cuerpo aumente de manera notable, provocando una mayor sudoración, perjudicando el rendimiento y posibilitando en mayor medida un resfriado.
Resulta imprescindible conocer el peligro que contrae la extrema sudoración. La ciencia del deporte está investigando los últimos años la temperatura interna corporal en ejercicio y casi todos los estudios llegan a la conclusión de que cuando el cuerpo llega a 40 ºC internos, no es capaz de seguir con el ejercicio. Una mala elección de la prenda puede llegar a acelerar este proceso, perjudicando notablemente nuestro rendimiento. Además, estas temperaturas extremas provocan una mayor sudoración, con la deshidratación que ello provoca.
Una correcta hidratación es vital para controlar la temperatura interna y la deshidratación. Como se aprecia en el gráfico que expongo, la capacidad de rendimiento desciende de forma considerable, a nada que nos deshidratemos un poco. Por ejemplo, si llegamos a deshidratarnos un 2 % el rendimiento decae un 10 % y con un 5 % de deshidratación llegamos a un rendimiento únicamente del 70 % del máximo posible. Como se puede observar, la hidratación es un factor crucial a tener en cuenta.
Además de agua, también perdemos muchas sales minerales con el sudor, lo cual debe tomarse en cuenta. Hoy en día, todo el mundo recurre a bebidas isotónicas con este propósito. Muchos desconocen que el efecto que están logrando es justo el contrario. Muchas de estas bebidas ya preparadas suelen tener unas concentraciones en sales minerales superiores a las del cuerpo, provocando una mayor deshidratación al tomarlas, por el efecto osmótico dentro de la célula. Así pues, cuidado con las bebidas ya preparadas, comprueba que sean bebidas hipotónicas o isotónicas (con las misma o menor concentración de sales minerales que el cuerpo). Otra posible opción es disolver la mitad de la cantidad de sales que la que recomienda el fabricante en la misma cantidad de agua. De esta manera, conseguiremos una bebida más fácil de asimilar por el organismo humano. Si el producto, además de sales minerales, contiene carbohidratos y aminoácidos, deberemos utilizar una mayor proporción de agua en la disolución.
Si observamos la planificación expuesta en el primer artículo, estamos entrando en un periodo crucial de nuestra preparación, repleto de series, sobre todo a nivel de umbral, por ejemplo, cinco series de dos kilómetros al 90% de la frecuencia cardíaca máxima con una recuperación entre ellas de cinco minutos. En las series por encima del umbral, la temperatura interna aumenta exponencialmente, por ello ten especial cuidado estas semanas con la ropa y la hidratación.
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