
El lehendakari Juan José Ibarretxe y la activista por la paz Rigoberta Menchú, ayer en Arantzazu durante el acto que organizó el Gobierno Vasco.Foto: javi colmenero
donostia. "No a una visión parcial de los Derechos Humanos". Esto es lo que reclamó ayer en Arantzazu el lehendakari, Juan José Ibarretxe, en el acto organizado por el Gobierno Vasco para conmemorar el 60º aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos. El lehendakari entregó a la premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú una copia del manifiesto elaborado por un destacado grupo de personalidades vascas en torno a los derechos humanos.
En el Santuario de Arantzazu culminó ayer la campaña vasca impulsada por el Gobierno Vasco para celebrar los 60 años de la Declaración de los Derechos Humanos bajo el título "¿... y si no existiera?". La iniciativa más relevante ha sido la redacción a cargo de un grupo de 'notables' de un texto que contiene lo que han denominado "compromiso vasco" con la Declaración de los Derechos Humanos. Conocidas personalidades como Bernardo Atxaga, Garbiñe Biurrun, Néstor Basterretxea, Gorka Landaburu. Anjel Lertxundi o Dora Salazar proclaman en el escrito que los derechos humanos "son indivisibles, interdependientes y universales. No cabe una adhesión por partes o a la carta. Su utilización parcializada, partidista o interesada es fraudulenta y los hiere de muerte".
Precisamente este fue el núcleo principal del mensaje del lehendakari: su rechazo a cualquier pretensión por parcializar a conveniencia los derechos humanos. Es "inaceptable" una visión "parcial" de los Derechos Humanos, denunció, para reclamar también su aplicación incluso a las personas encarceladas por "terribles delitos", en alusión a los militantes de ETA. No obstante, advirtió contra la tentación de mirar "hacia otro lado" ante los "crímenes horrendos" de la organización armada.
MIRAR HACIA OTRO LADO Ibarretxe entregó en el acto el documento 'El compromiso vasco con los Derechos Humanos' a la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú y al representante de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Elio Tamburi.
En su discurso, el lehendakari dijo que "está bien que reclamemos que todas las personas, también las personas detenidas, incluso las encarceladas por haber cometido terribles delitos tienen derechos humanos", pero advirtió de que "no podemos mirar hacia otro lado cuando en esta sociedad se producen crímenes horrendos como los que seguimos viendo por parte de ETA". "No a una visión parcial de los derechos humanos", proclamó.
El lehendakari abrió el foco de su discurso a lo que ocurre en el mundo para decir que se debe cambiar el nuevo orden mundial "caracterizado por la soberbia". "¿Qué fue sino la soberbia lo que nos llevó a la guerra de Irak y a la confrontación de culturas, lo que nos lleva en Europa a tratar a los emigrantes como al ganado, qué fue sino la soberbia lo que posibilitó que el Gobierno español y varios partidos, como PP y PSOE, nos dijeran que no quieren que demos nuestra opinión el 25 de octubre?". "No tenéis nada que decirme, no tenemos nada que escuchar", lamentó.
El acto contó con la presencia del portavoz parlamentario del PNV y presidente del GBB, Joseba Egibar, el responsable foral de Infraestructuras Viarias, Eneko Goia, la parlamentaria de Aralar, Aintzane Ezenarro, y el concejero de Justicia, Empleo y Seguridad Social, Joseba Azkarraga, quien afirmó que "en este país existen derechos humanos amenazados que obligan a tener mecanismos activos para evitar que sean vulnerados".
Azkarraga lamentó que "los derechos humanos siempre están sometidos a vulneración en contextos de injusticia", y apostó por la alianza entre los principales agentes internacionales para poner freno a esta situación.
Por su parte, Rigoberta Menchú señaló que "los derechos tienen que conquistarse, ningún pueblo puede ganar sus derechos si no lucha, no se puede cambiar la sociedad si los ciudadanos no se sienten parte del cambio". En este sentido, recalcó la importancia de "humanizar la humanidad" para poder "dar vida a todos esos instrumentos internacionales que existen para hacer frente a la vulneración de Derechos Humanos".
Según explicó, la prioridad es educar al ciudadano "sobre la dimensión del ser humano, sobre sus cualidades, sobre sus valores, y cómo convertir esos valores en actitud", ya que "mucho de lo que hacemos es actitud". "Si yo soy racista es porque no acepto que otra persona sea diferente, si yo excluyo, es porque creo que sólo yo tengo derecho a comer, a vivir, y no creo que la otra personas tenga derecho a vivir", aseveró.
CRÍTIcas DEL PP Muy crítico con el manifiesto y con el acto celebrado ayer se mostró el PP. Por boca de su portavoz parlamentario Lepolodo Barreda, acusó al lehendakari de "despreciar y pervertir" el concepto de los Derechos Humanos. La razón de sus críticas se justificaban en el "olvido" hacia las víctimas del terrorismo de ETA, tanto por su ausencia ayer en arantzazu como por no citarlas en el manifiesto promovido por su gobierno. >N.G.
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