Lillo volvió a apostar por su sistema 3-4-3 y el equipo defendió su validez
Donostia. Como les suele encantar a los entrenadores, nadie acertó la alineación que dispuso Juanma Lillo. El tolosarra apostó por un once sin duda sorprendente, en el que destacaba sobremanera la falta de un delantero puro. Los tres defensas ya se conocían del partido del sábado, aunque en esta ocasión cambió los cromos con la entrada de Carlos Martínez y Ansotegi. En el centro del campo, el triángulo. Elustondo ejerció de pivote, flanqueado por Gerardo y Aranburu; las bandas eran para Estrada y Moha, y arriba, en muchas ocasiones alineados como dos delanteros, Sergio y Marcos.