
Un equipo de bomberos intenta apagar un incendio forestal en la ladera de un monte.Foto: efe
madrid. La superficie forestal quemada en junio y julio de este año se redujo un 93% respecto al mismo período de 2007 -pese a que el número de siniestros cayó sólo un 13%-, pero ecologistas y agentes forestales alertan de que lo que falta de verano aún puede arruinar estos datos positivos.
Desde el 1 de junio al 3 de agosto de este año ardieron en España 3.268 hectáreas de superficie forestal como consecuencia de 1.946 siniestros, según los datos registrados por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino.
Durante el mismo período de 2007 la superficie arrasada por el fuego fue 15 veces mayor, más de 49.000 hectáreas y el número de incendios y conatos fue ligeramente mayor que en junio y julio de 2008 (2.233 sucesos).
La gran caída de la superficie total arrasada frente a la más atenuada del número de incendios se debe, en opinión del responsable de la campaña de bosques de Greenpeace, Miguel Ángel Soto, a la eficacia de los medios de extinción, que se llevan dos de cada tres euros invertidos en la lucha contra el fuego. "La respuesta es más rápida y los fuegos se apagan mejor", explicó, aunque destacó que lo ideal sería mejorar la prevención.
En el descenso tanto del número de incendios como de la superficie arrasada este verano ha intervenido el azar, una primavera más fresca y lluviosa, y "quizás el que la ciudadanía ha interiorizado determinadas conductas cívicas", añadió Soto.
Más riesgos por la vegetación Estos buenos datos pueden irse al traste por una barbacoa mal apagada como la que provocó el incendio de Guadalajara de 2005, que dejó 11 fallecidos y cerca de 13.000 hectáreas calcinadas. "El riesgo será mayor en lo que queda de agosto y en septiembre si no llueve, ya que el aumento de las precipitaciones a finales de esta primavera disminuyó algo el peligro de incendios en el inicio del verano al reducir la sequedad del terreno pero provocó un aumento de la biomasa que no ha habido tiempo de retirar", señaló el portavoz del sindicato de agentes forestales SAFTAM, Telmo Guerreiro. "Debido a la ausencia de lluvias durante las últimas semanas, esta vegetación está cada vez más seca y disponible para arder".
Entre el 1 de enero y el 3 de agosto de este año el número de siniestros en España aumentó un 35% respecto al mismo período de 2007 (8.078 frente a los 5.288 del año anterior) y, sin embargo, la superficie quemada se redujo a menos de la mitad, es decir que de 26.365 hectáreas pasa a 58.088 en 2007. Una primavera y verano benignos interrumpieron la tendencia negativa del invierno, que fue malo y muy seco y en el que incendios y superficie se multiplicaron respecto a 2007, declaró Soto.
Existe una tendencia de disminución de incendios y superficies quemadas desde 2006, y se notó la acción de las Fiscalías de Medio Ambiente, que también realizan ahora una labor de prevención, apuntó el responsable de Greenpeace en España. El 55% de los incendios forestales ocurridos entre enero y agosto se produjeron en el noroeste de España (en las comunidades autónomas de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, y las provincias de León y Zamora). En esta zona se calcinó el 71% de la superficie total, mientras que las comunidades del interior de la Península sufrieron el 30% de los incendios, pero sólo ardió en ellas el 18% de la superficie total.
En las autonomías del litoral mediterráneo se produjo el 14% de los incendios y se acumuló el 9% de la superficie calcinada. En Canarias se registró el 1,37% de los incendios que arrasaron un 1,50% de la superficie total de los bosques del archipiélago. >efe
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