Diario de Noticias de Gipuzkoa

Ramzi regresa a la cima del mediofondo

el atleta bahrainí se adjudicó el metal de oro en 1.500 metros ante la decepción del francés baala

El bahreiní Rashid Ramzi eclipsó al resto de atletas con un fulgurante ataque a 200 metros de meta, como ya hiciera en las semifinales de los 1.500.Foto: efe
eduardo oyarzabal enviar a un amigo imprima este texto texto normal texto medio texto grande

DONOSTIA. Llevaba un año desaparecido, como tragado por las fauces de la madre tierra. Nadie sabía por qué, después de su paso triunfal por los Mundiales de 2005, donde fue doble campeón mundial en Helsinki en 800 y 1.500. Su hueco, vacío, como vacío estaba el trono de la prueba reina del medio fondo. Pero ayer regresó de lleno a las portadas del papel cuché. Acaparó las miradas del mundo. Emergió de la clandestinidad. Volvió para dejar su impronta. La de un aventurero marroquí, angustiado por su devenir, que dejó su tierra natal para dar el salto a una vida mejor en Bahrein, donde gracias al servicio militar empezó a cobrar 750 dólares y recibió la ciudadanía bahrainí. El mismo lugar que le dio las facilidades suficientes como para desarrollarse deportivamente y el que ayer figuraba en sus atuendos de trabajo.

Y es que Rashid Ramzi, de 28 años, protagonizó ayer su retorno a la cima del medio fondo por la puerta grande. Se proclamó campeón olímpico de 1.500 con un tiempo de 3:32,94, otorgando a Bahrein la primera medalla de oro de su historia. Una gesta que se vio materializada en dorado gracias a un sprint de 200 metros que quebró la carrera. Le distanció del resto. Le catapultó hacia el Olimpo. Privó de opciones a todos sus rivales, que quedaron en jaque. Sin estrategia. Sin plan B. Sin posibilidades de un oro que quedó cerrado más pronto que tarde. No en vano, puso fuera del alcance al keniano Asbel Kipruto Kiprop (3:33,11) y del neozelandés Nicholas Willis (3:34,16), quienes a la postre fueron plata y bronce, respectivamente.

Por su parte, el francés Mehdi Baala (3:34,21), segundo favorito al título, fracasó. Fue cuarto. Tan siquiera pudo entrar a formar parte del podio, como tampoco pudo el atleta de Aranda de Duero, Juan Carlos Higuero (3:34,44), quien, en su progresión sobre la recta de meta, obtuvo su mejor calificación en grandes campeonatos: la quinta posición.

Ya desde los primeros compases de la prueba el keniano Asbel Kipruto Kiprop impuso un elevado ritmo (56,48 en los 400). Demasiado, quizás, pues luego se ralentizó la carrera (1:56,06 por el 800) y el grupo llegó compacto a los últimos 200 metros. Entero, sin jerarquía, a expensas del ataque de uno de los favoritos, pues nadie apostó por la heroica. Sólo el héroe. Ahí Ramzi lanzó el ataque decisivo, el que le sirvió para hacer buena su estrategia, el definitivo, el bueno. Kipruto Kiprop, en amenazante progresión, tuvo que ceder ante el empuje del bahrainí, incombustible. Diesel.

Ramzi, eliminado en semifinales en Atenas 2004, buscaba sacarse la espina, quería ser temeroso, como lo fue allá por 2005. Reclamaba el respeto de sus rivales. Pretendía recuperar su trono. De ahí que ya la primera jornada rematara su serie con un insólito sprint que le llevó a dar el último giro en 50 segundos, para ganar con un tiempo de 3:32,89, 5 milésimas menos que el registro de ayer, excepcional para una primera ronda. Un primer aviso para merodeadores del oro.

De esta manera, las apuestas se volcaron con Ramzi. El dinero fluía por su casillero. El del dorsal 1256. Sobre todo cuando en semifinales cayó el campeón del mundo y subcampeón olímpico, el estadounidense Bernard Lagat, quien ya no podrá optar a una tercera medalla olímpica.

Las leyes del 1.500 son despiadadas y nadie, tan siquiera el gran dominador de los últimos años en esta distancia, Hicham El Guerruj, ayer retirado, queda libre de verse arrastrado por las turbulencias de la carrera más táctica del programa atlético.

Ramzi y Baala, subcampeón mundial en París 2003, partían como favoritos, y en un segundo término dos kenianos con marcas del año por debajo de 3:32, Augustine Choge (3:31,57) y Asbel Kipruto Kiprop (3:31,64). Al final, la carrera confirmó el pronóstico respecto al bahrainí, pero no acertó con el estadounidense.

Así, el oculto retornó para proyectar su nombre al mundo. Para darse a conocer de nuevo. Para recuperar su lugar. El heredero de El Guerruj pide paso a golpe de zancada. Gota a gota de sudor. El aventurero llega de nuevo a la cima para montar su trinchera, la que lleve su nombre, el de Ramzi.

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El bahreiní lanzó un ataque a 200 metros de meta y nadie pudo seguirle
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