
El pamplonés de 27 años detenido, a su llegada, ayer tarde, al juzgado de Aoiz donde prestó declaración.Foto: efe
Donostia. Los últimos datos en torno a la investigación del asesinato de Nagore Laffage, cuyo cuerpo sin vida fue localizado el lunes en el valle navarro de Erro, evidencian el resultado de un acto cometido con "mucha cabeza fría". La joven no sólo murió estrangulada y con un fuerte traumatismo, sino que el autor del crimen le cortó un dedo para dificultar la toma de huellas dactilares. El pamplonés, de 27 años, José Diego Y.V., único detenido por el asesinato, pasó a última hora de ayer a disposición del juzgado de instrucción número dos de Aoiz, encargado del caso, que decidió su ingreso en prisión después de tomarle declaración, según confirmaron fuentes judiciales.
El arrestado llegó a la citación con algo de retraso sobre el horario previsto, hacia las 20.13 horas, escoltado por tres policías forales y oculto bajo una chaqueta roja, mientras era increpado e insultado por varias personas de los alrededores. El interrogatorio, en la que estuvieron presentes la juez, el fiscal, su abogado defensor, Eduardo Ruiz de Erenchun, y la secretaria judicial, comenzó a las 20.45 horas y concluyó tres horas después.
A pesar de que el caso continúa bajo secreto de sumario, la Audiencia provincial de Navarra ha decidido difundir algunos datos sobre este suceso, por la enorme conmoción que ha suscitado.
despojar de las joyas Fuentes oficiales indicaron que el acusado, médico residente de 4º de Psiquiatría en la Clínica Universitaria de Navarra, una vez cometido el crimen, despojó a la joven de las joyas que llevaba puestas así como de alguna tarjeta de crédito. Todos sus enseres, junto con el dedo, los ocultó en un lugar distante unos 80 metros del punto en el que apareció el cadáver, envuelto en unos plásticos y con ropa de Sanfermines.
Las mismas fuentes precisaron que la joven, de 20 años, presentaba asimismo varios golpes en la cabeza y al parecer no había mantenido una relación previa con el detenido, a pesar de que él trabaja como psiquiatra en la Clínica Universitaria de Navarra, y ella era alumna de segundo de Enfermería en el mismo centro.
En espera de otros datos, como los que puedan aportar las pruebas de ADN, la muerte de Nagore se sitúa en la noche del domingo 6, día del chupinazo de Sanfermines, o en la madrugada del lunes 7, aunque hasta últimas horas de la tarde de esta jornada no se encontró su cadáver.
El hallazgo resultó casual, ya que fueron unos vecinos del valle de Erro quienes lo vieron cuando daban un paseo, casi al mismo tiempo que una llamada telefónica alertaba de que se podía haber cometido un crimen. La llamada de alerta la realizó una persona a quien le habían hecho algún comentario sobre lo sucedido, señalaron las fuentes citadas. Es la misma que abrió a la Policía un camino de investigación que permitió detener en la madrugada del día 8 en una casa de Erro a un joven pamplonés de 27 años como presunto autor de los hechos.
El arresto se llevó a cabo en la madrugada del martes, a las 1.00 horas, en un inmueble propiedad de la familia del detenido cercano al lugar donde apareció el cadáver, si bien las fuentes consultadas precisaron que el crimen se cometió en un piso del barrio pamplonés de Iturrama, desde donde el autor del mismo trasladó el cuerpo en un vehículo propio o de la familia hasta Orondritz, en el valle de Erro.
restos biológicos El arrestado tenía algún rasguño en un brazo y fue examinado por un forense. Con ese análisis y la autopsia al cuerpo se trata de averiguar si los restos biológicos encontrados en las uñas de la víctima pertenecen a él, lo que significaría que la joven intentó defenderse.
El arrestado no cuenta con ningún tipo de antecedente policial y hasta ahora había llevado una vida considerada como normal tanto de estudiante como de psiquiatra, según los testimonios recogidos por la Policía.
Las escenas de dolor volvieron a ser ayer una constante. A la condena de los vecinos de Irun por lo sucedido se sumó la de los habitantes de Orondritz, la pequeña localidad navarra donde apareció el cuerpo sin vida de Nagore. Todos ellos mostraron ayer su "tristeza" e "impotencia" por lo sucedido y expresaron su "rechazo" a la "violencia miserable" que ha motivado su muerte. En una nota, firmada por "los vecinos de Orondritz", localidad de 40 habitantes al norte de Navarra, y dirigida "a la familia de Nagore y a la opinión pública", se muestra a los familiares de la joven su "más sentido pesar" y se indica que "los llevamos en nuestro corazón".
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