en un párrafo
El aire
por Aitor Jordana
acondicionado. Me va a matar. Lo sé. Lo presiento. Es cuestión de tiempo, supongo. Y me sorprendo de ver a los de mi alrededor. De manga corta. Algunos sudando. Y me siento extraño, lo mismo que si viviera en Islandia rodeado del trópico. De vez en cuando, la temperatura en este lugar empieza a subir, pero de repente...¡zas! Me vuelve a sorprender y empiezo a notar la brisa en el brazo izquierdo que avanza como el enemigo hasta la espalda. De momento, no me he quedado afónico, pero molesta no poder apartarte de la cazadora y, sobre todo, tener que venir a trabajar con un jersey anudado a la cintura por la calle cuando a tu lado alguien va en bermudas y chancletas.