
Colaboración
Innovación social, un sustantivo y un adjetivo que aún precisan de un significado aceptado por todos, existen muchos matices, enfoques…
Hoy parece que tenemos que reinventar nuestra sociedad, que hay una pérdida de valores, que ya no nos importa nada, que reina el individualismo, la competitividad sobre todas las cosas. Hoy parece que tenemos que volver a aprender, a recuperar el sentido de las palabras, el sentido de sociedad como conjunto de individuos que conviven y comparten un espacio vital y unos medios para vivir y perdurar en el tiempo. Nuestra sociedad debe de reconstruir su identidad.
La pedagogía cobra vital importancia en el proceso de construcción de identidad y de construcción de sociedad. La construcción social debe llenarse de expresión y contenido, de tiempo y espacio, de pensamiento y de acción, de geografía e historia, de realidad y proyecto.
La pedagogía de la sociedad nace al mismo tiempo que el conocimiento y la conciencia del producto humano en que consiste la sociedad; esta, en definitiva, cuenta mediante la historia de su diseño, su pedagogía, la misma historia de los hombres que han habitado en ella.
Cada sociedad traduce una imagen simbólica que el tiempo calcifica en la conciencia de los hombres y en la síntesis cultural de la civilización. La sociedad, al igual que el hombre, se forma a través de la mediación entre idealidad con realidad.
La pedagogía de la sociedad sondea el significado de la educación del espacio y ejercita una formación humanística centrada en los valores éticos y estéticos que le proporcionan al hombre los valores de su actuación y el reconocimiento como ser social. La pedagogía relaciona y desarticula la relación entre la ciencia y la cultura, la filosofía y la historia; no anula la especificidad de cada una de ellas, sino que posibilita su identidad y diferencia. Y en un sistema de hegemonía cultural determinado, la pedagogía es la clave para la co-evolución social, para la construcción de nuevas formas de entender las relaciones entre las personas y el medio.
En la llamada "pedagogía creativa", Gramsci entiende por creativo el sentido relativo al pensamiento "que modifica el modo de sentir del mayor número y, por lo mismo, la propia realidad, que no puede ser pensada sin este mayor número. Creativo, también...". La reconstrucción del concepto de creatividad abarca y compromete los términos de participación-comunidad y socialización.
En esta dialéctica saber-comprender-sentir y sentir-comprender-saber, los maestros producen una relación de intercambio de elementos individuales entre personas. Es precisamente este intercambio el que permite crear y, como derivada, proporciona la posibilidad de innovar, de encontrar un sentido al ser, de poder perdurar en el tiempo como sociedad. Hay una búsqueda de la afirmación del ser y un sentido de producción de valor añadido. En este sentido, la transparencia no es el trasluz, sino la frescura del pensamiento, la fraternidad y la ironía que los griegos enseñaron. Es lo "abierto en el mundo", el mar, la investigación y el saber. No es sólo la "Regla de Oro", sino el mundo simbólico, el escenario, el habla, la calle y la mirada.
La pedagogía no reemplaza la política, su misión es precisamente romper con las ataduras, desarrollar la innovación social desde la formación de nuevos ciudadanos, abrir esperanzas de cambio sobre la base de la comprensión, la solidaridad y el consenso voluntario de las personas. Este es el fundamento de la verdadera democracia, la comunicación libre y el mutuo reconocimiento entre los ciudadanos y las comunidades. En palabras de Misgeld: "La educación es un proceso por medio del cual enseñamos los unos a los otros el respeto por las capacidades humanas de tolerar, de responder con honestidad, dignidad y coraje a situaciones exigentes. No creo que exista una técnica para lograr esto que no sea la interacción constante entre las personas.
La educación es pues la base de la innovación social. Las personas educadas y formadas en el marco de un proyecto de sociedad innovadora deben aprender a pensar pensando, aprender a hablar hablando por cuenta propia, aprender a respetar reconociendo su propia dignidad, aprender a escuchar. El derecho a crear, a innovar, a deconstruir nuestra sociedad, creando nuevos espacios donde compartir el conocimiento, donde ser y dejar ser, donde poder expresarse con libertad, donde hacer y construir realidades desde la imaginación de cada individuo, donde soñar y hacer realidad los sueños.
La innovación social pasa por desaprender, por volver a ser niños, a soñar con formas diferentes de ser y de convivir e intentar hacerlas realidad. La innovación social es un sueño que podemos hacer posible.
* Director asociado de MIK S. Coop.
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