
Jean-Baptiste Sallaberry, en el despacho que ocupa desde hace dos meses en el Ayuntamiento de Hendaia.Foto: ruben plaza
hendaia. "Hay gran cantidad de trabajo por hacer y tengo que aprender muchas cosas", confiesa el nuevo alcalde hendaiarra, Jean-Baptiste Sallaberry, en el despacho de la Herriko Etxea del municipio labortano. Sin embargo, se muestra decidido y "con ganas" de cumplir lo que ha prometido: frenar una política urbanística dirigida "a los promotores y no a los vecinos". "Ahora es el momento de hacerlo", adelanta.
¿Necesitaba Hendaia un cambio?
Claro que sí, sobre todo porque los vecinos estaban cada vez más hartos de la especulación inmobiliaria, que estaba aumentando los precios de las viviendas de forma muy acelerada. Llevábamos más de cinco años en contra del plan de urbanismo que impulsó el Ayuntamiento anterior.
¿Qué medidas piensan tomar para frenar la carestía de la vivienda?
Ya hemos aprobado, a través de una votación, el cambio del plan urbanístico. Crearemos comités en todos los barrios para analizar con los vecinos si es adecuado lo que propone ese plan, para que ellos identifiquen las necesidades existentes en cada barrio. Queremos analizarlo todo junto con un gabinete inmobiliario y teniendo en mente el escenario que tendremos en Hendaia dentro de diez años.
Kotte Ezenarro decidió implantar una tasa para las viviendas que estuviesen vacías más de tres meses al año. ¿Se ha materializado la medida?
Al Ayuntamiento no ha llegado todavía ningún euro de esa tasa, porque es muy difícil tomar las medidas que proponía esa iniciativa. Existen posibilidades para que la gente escape de las medidas de control establecidas, la tasa propuesta es casi imposible de recabar.
Entonces, ¿qué otras medidas tiene previstas para solucionar el problema de la vivienda?
Queremos hacer 500 casas de protección oficial, porque existe una gran demanda de jóvenes que no pueden acceder a una vivienda. Esperamos completar esa cifra y dar respuesta a esa necesidad. Trabajaremos para debilitar la especulación, precisamente porque los jóvenes no pueden acceder a una vivienda, ni en propiedad, ni en alquiler. También queremos impulsar terrenos para la industria, porque nos estamos convirtiendo en una ciudad dormitorio. Y el turismo no es suficiente para evitarlo.
¿Tienen solución las casas dañadas por las obras de soterramiento de las vías del tren en Zubieta?
Ya veremos qué proponen los constructores. Existe una intención de compensar a los afectados y ya han comenzado a negociar con ellos. Otro problema es cuándo se terminarán las obras, cosa que no sabemos todavía. La situación actual molesta mucho, también a los comercios de la zona.
La intención de ampliar el aeropuerto de Hondarribia sigue dando titulares en Gipuzkoa. ¿Van a tomar cartas en ese debate?
Pienso que el Ayuntamiento debe llevar a cabo esa lucha, que se había dejado en manos de las asociaciones vecinales en los últimos tiempos. El 70% de los aviones que entran y salen de Hondarribia pasan por encima de Hendaia. Eso es mucho. Y cuando se habla de los municipios afectados por la infraestructura, ni se nos menciona. ¡Parece que vivimos a 50 kilómetros del aeropuerto! Queremos que nuestra opinión se tenga en cuenta.
¿Es un riesgo tan grave la actividad aeroportuaria de Hondarribia?
Es uno de los tres aeropuertos más peligrosos del España. Ha habido movimientos extraños de aviones que, afortunadamente, se han resuelto bien. ¿Pero quién nos dice que algún día no terminará mal? Si algo pasa, ¿quién dará la cara? Porque en Francia, el alcalde es el que tiene la responsabilidad de la seguridad en su municipio. Tenemos una bonita playa que suelen visitar miles de personas en verano y los aviones pasan muy bajos. Pasa lo mismo con las casas. Es normal que la gente vea un riesgo en el aeropuerto.
¿Han recibido alguna respuesta del Estado francés sobre la queja que el anterior alcalde de Hendaia hizo llegar por el incumplimiento del convenio de ambos países sobre el aeropuerto?
Hendaia eligió a una abogada muy famosa, la ex ministra de Medio Ambiente Corinne Lepage, para desarrollar la queja. Ha llevado ella el tema, pero no se ha movido nada, aunque seguimos interesándonos por el proceso. Nosotros también pedimos que la parte española cumpla el convenio de 1992. Y en un momento dado tendremos que ir más allá, porque la gente ve el riesgo. Estamos analizando la posibilidad de emprender una nueva vía legal ante el Estado francés y el español, para recurrir el exceso de vuelos y el peligro que eso entraña. Estamos hablando con otro abogado.
¿Permitiría la ampliación del aeropuerto de Hondarribia?
Estamos dispuestos a respetar el convenio existente, pero no a ampliarlo. Ese aeropuerto no tiene futuro en Gipuzkoa. Quizá puede servir para los vuelos a Madrid y Barcelona, pero no aceptaremos aviones grandes a otros destinos. También hemos realizado pruebas de ruido y se supera en gran medida lo acordado.
La anterior alcaldía también sacó a Hendaia de la Mancomunidad de Txingudi y decidió no participar en el proyecto de la incineradora. ¿Piensa cambiar esa decisión?
Aquí tenemos suficientes recursos para tratar nuestras basuras y no entiendo por qué fuimos al otro lado del Bidasoa durante tantos años en este tema. Hemos vuelto aquí de nuevo y no veo motivos para cambiar esa decisión.
Un problema que preocupa a hendaiarras e irundarras en las últimas semanas es la disminución de profesores en las escuelas de la localidad. ¿Tiene vuelta atrás?
Cuando comience el nuevo curso en septiembre, los responsables de Educación de Francia vendrán aquí a ver cuántos niños hay en cada clase. Han dicho que, si el número de alumnos es demasiado alto, pondrán más profesores. Ya veremos si se cumple, pero espero que el tema se recomponga.
Otro aspecto polémico a ambos lados del Bidasoa son las barcas que transportan turistas entre Hondarribia y Hendaia. El barco de Hendaia sigue parado tras haber sido denunciado por actitudes peligrosas.
Ya he avisado al alcalde de Hondarribia y al propietario del barco guipuzcoano: en caso de que el barco francés no pueda circular el 1 de junio, el de Hondarribia no podrá venir al puerto deportivo y tendrá que atracar en el puerto que hay en el centro de Hendaia. Si no se reconduce la situación, tomaré esa medida.
Pero el capitán del barco labortano había mostrado conductas irresponsables que incluso llegaron a hundir un barco.
Puede que, a veces, no haya sido un buen chico, pero el convenio entre Hondarribia y Hendaia recoge que los dos barcos deben estar en funcionamiento en esa línea. No estoy de acuerdo con cómo se han hecho las cosas, por lo que ya he enviado una carta al Ministerio de Fomento y a la consejera de Transportes del Gobierno Vasco. Necesitamos una solución para desbloquear este tema.
Parece que en los últimos tiempos el proyecto de la eurociudad vasca está congelado. ¿Confía en revitalizarlo?
Contamos con un consorcio que une Hendaia con Irun, cuyo convenio termina este año. Estamos dispuestos a renovarlo, pero hay que hacer un balance para analizar lo que hemos logrado y ver si es posible extender las competencias a los ámbitos del medio ambiente y la economía.
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